Las nuevas profesiones en El País

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En El País no pueden “tomarse muy en serio ninguna propuesta que plantee (…) directamente, regresar al siglo XV.” Todavía no se enteraron de que la era industrial fue una anomalía, de que cambiar “aprender lecciones del pasado” por “regresar al siglo XV” es una caricatura rancia y fácilmente detectable, de que los grandes ventajistas del pasado no son voces autorizadas para predecir el futuro. Claro, porque ellos mismos son parte de ese grupo.

Sobre Facebook y la publicidad online

En plena marea de locura mediática, uno se planta y augura la quiebra de Facebook. Me encantaría que se cumpliera: su tesis es que Facebook va a fracasar intentando rentabilizar publicitariamente la mayor base de datos personales de la Historia de la humanidad, cosa que suena bastante plausible; lo terrorífico, que no se contempla en el artículo, sería que Facebook intentara rentabilizar esa base de datos con negocios distintos de la publicidad (como explica el último párrafo en este texto de Jonathan Zittrain).

Pero lo que me ha llamado la atención es lo que el artículo parece insinuar sobre la publicidad online.

Yo no conozco a nadie en el negocio de la publicidad Web que no esté involucrado en un incesante y desmoralizador proceso sin salida para acomodar sus costos a la caída permanente de ingresos por usuario

Hace unos años, como internauta de a pie, yo pensaba que la publicidad en internet tenía un futuro bastante negro. En internet, donde, al contrario que en los medios tradicionales, el formato está más o menos bajo el control del público, no del emisor, herramientas como Adblock permiten que nadie tenga que ver anuncios si no quiere. Y lo que yo pensaba es que los anunciantes por internet nunca encontrarían un público más tolerante con la publicidad que el de 2005.

Porque los que hemos llevado la voz cantante en internet hasta ahora, por edad, tenemos un concepto de publicidad que principalmente equivale a: cinco minutos de anuncios que interrumpían la película de vaqueros el sábado por la tarde. Nos han entrenado para tolerar esa monstruosidad, y la publicidad en internet nos resulta agradablemente imperceptible. Los más jóvenes, no. Ellos la detectarían y, paulatinamente, la rechazarían.

Lo que me parecía tan deseable como preocupante, porque el fin de la publicidad forzaría a replantear la mitad de las páginas web gratuitas.

Sin embargo el tiempo ha pasado, y aparentemente la publicidad en internet cada vez está más en auge.

Pero me encuentro con este artículo, y la idea de fondo que es: no es que internet sea El Dorado de la publicidad, es que es el último refugio donde la publicidad todavía puede huir de su extinción. Y ya no caben todos.

Lo que me congratula, porque la publicidad, entendida como información no solicitada y manipulada para incitarte a comprar, me parece una mierda.

La insoportable levedad de los backups

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Lección aprendida: nunca des por sentado que tu utilidad de backup está funcionando correctamente. Puede que una utilidad de backup sincronice un directorio vacío con tu información principal; y puedes acudir desesperado pero confiado a tu backup de hace una mera semana; y puedes descubrir que la otra utilidad de backup había fallado y el backup tiene un mes y medio. Otra lección: configurar los backups nunca es algo accesorio que puede dejarse para más tarde. Nunca.

La ambigüedad de la libertad de internet – Evgeny Morozov

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La “Internet freedom agenda” norteamericana, es, en el mejor de los casos, inocua, y, en el peor, contraproducente, ya que, al hacer demasiado hincapié en la promesa liberadora de los medios sociales en los regímenes autoritarios, oculta una buena cantidad de emergentes amenazas nacionales que nada tienen que ver con dictadores y sí mucho que ver con la vigilancia agresiva, la privacidad menguante y la asombrosa codicia de Silicon Valley. (…)

No obstante, la elección de los objetivos de Anonymous habla por sí misma: la mayoría de sus recientes y más notorios ataques, desde los sitios web de las compañías de seguridad cibernética a los del gobierno chino, están motivados por un deseo de defender la “libertad de internet”. (…) Debido a que tales ataques suponen un gran espectáculo, rara vez escapan a la atención de los medios, (…) Pero todos los espectáculos tienen necesariamente que acabar o se vuelven aburridos; (…) En otras palabras, el espectáculo no es una estrategia políticamente sostenible. Y a Anonymous todavía tiene que ocurrírsele algo distinto al espectáculo; los ciberataques son baratos, fáciles, y pueden atraer a miles de participantes sin exigir mucho de ellos. En ese sentido, pueden ser vistos como una forma de “activismo laxo”, les hace a todos ellos sentirse bien pero no necesariamente hacen que avance la causa que promueven. (…)

Pero no es solo que la campaña de Anonymous pueda ser inocua; también puede acabar siendo contraproducente. (…) los ataques de Anonymous sí que dan al gobierno chino buenas razones para invertir dinero en la vigilancia de la Red (…) ¿No se da cuenta Anonymous de nada de eso? ¿Por qué no buscan medios más efectivos de ciberactivismo? Es aquí donde la estructura descentralizada de Anonymous pasa de ser un activo a ser una responsabilidad.

vía La ambigüedad de la libertad de internet | Opinión | EL PAÍS.

Apenas dos posts después vuelvo a citar a Morozov. La verdad es que al principio me pareció uno de esos críticos anti-internet superficiales (los hay a patadas), pero con textos como este, hay que declararse fan a muerte.

Estándares

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¿Por qué, si existen estándares que hacen que cualquier tornillo encaje con cualquier tuerca, cualquier clavija estéreo con cualquier entrada estéreo, cualquier coche con cualquier gasolinera, no puedo comprar unas gafas sabiendo que podré seguir intercambiando montura y cristales para siempre? ¿Qué puedo hacer como comprador para acabar con este abuso de poder de los fabricantes? ¿Debo reclamar al regulador o confío en que la demanda evolucione? ¿Cómo debería funcionar el mundo?

Comentando a Morozov, Facebook, Poe, recomendaciones y coña marinera

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In Morozov’s paradigm, Facebook plays the role of Baron Haussmann, the famed civic planner who reordered Paris in the 19th century, straightening the chaotic arcades that were once the domain of pootling, incognito flâneurs. “Everything that makes cyberflânerie possible – solitude and individuality, anonymity and opacity, mystery and ambivalence, curiosity and risk-taking – is under assault by that company. And it’s not just any company: with 845 million active users worldwide, where Facebook goes, arguably, so goes the internet.”

Un artículo sobre sistemas de recomendación automáticos basados en los datos personales de los usuarios que tienen Google, Facebook, Twitter, Amazon… Y el problema que generan al equivocarse, y al fomentar la repetición de pautas, eliminando el azar y la chiripa de la navegación aleatoria.

En cambio, yo he llegado a este artículo por una búsqueda activa mía (Google me avisa cuando Morozov sale en sus noticias), he buscado expresamente en la wikipedia el término flâneur* que no conocía, y leyendo ese artículo me he acordado de aquello de la deriva situacionista que nunca he llegado a investigar demasiado y me interesaba. ¡Ah!, pero el editor humano del artículo de la wiki ya lo ha puesto en la lista de los artículos relacionados, junto con uno de mis cuentos preferidos de toda la literatura que jamás se me habría ocurrido relacionar con todo esto.

via My day doing everything the internet told me to | Technology | The Guardian.

*Usuarios de Firefox: sólo tengo dos palabras: Context Search.

Apunte sobre blogs, Wikipedia, publicidad y pasta

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Esta entrada de versvs sobre ganar dinero con blogs y las implicaciones de ello (confieso haberme perdido un poco en la parte final) me ha recordado algo de lo leído en el libro sobre la Wikipedia de Joaquín Rodríquez y Felipe Ortega (ya comenté algo de él). Dicen que la Wikipedia todavía no ha resuelto adecuadamente el problema de prolongar la implicación de sus participantes más implicados, los que llegan a bibliotecarios, más allá del entusiasmo inicial (cifrado en una media de 200 días de ediciones). Y no lo ha resuelto porque la construcción social, los principios compartidos y el reconocimiento de los méritos por la comunidad no son suficientes: además hace falta convertir la actividad comunitaria en una economía (como sí lo eran los ejemplos antiguos, los diversos procomunes, la economía del don del potlatch).

Teniendo eso en cuenta, ganar dinero con un blog me parece legítimo y envidiable. El problema es el de siempre: la economía de internet aún está en pañales, y monetizar un blog mediante publicidad resulta rancio (y si un oligopolio gestiona la mitad del mercado, ni te digo): la publicidad en internet es un cuerpo extraño, algo así como el troglodita congelado que despierta en el siglo XX. Hay que inventar cosas mejores (y no voy a ser yo, que sólo doy para cruzar referencias).

Y por cierto, llevo exactamente 4.884 días escribiendo en diferentes sitios de internet. ¡Wikipedistas, tragad polvo!

WordPress: una intranet montada sobre la opción multisite

Construyendo una intranet casera con WordPress, estamos aprovechando la opción multisite, que permite que la misma instalación de WordPress, con una sola base de datos, contenga varios blogs o sitios web completamente independientes. Esto nos sirve para organizar los diferentes tipos de información.

El criterio es el siguiente: cuando queremos que dos informaciones aparezcan juntas en los resultados de búsqueda, las unimos en el mismo blog. Cuando queremos que no aparezcan juntas, se crean blogs separados.

Por ejemplo, en la intranet tenemos estas tres secciones:

  1. Revista de noticias de prensa
  2. Documentación interna diversa
  3. Archivo de publicaciones de la empresa en diferentes redes sociales

Supongamos que una persona quiere empezar a informarse, por ejemplo, sobre el sector del coche eléctrico, y escribe esas palabras en el buscador. La intranet contiene las siguientes informaciones: 1) varias noticias y estudios publicados en medios de comunicación; 2) un estudio concreto del sector que ya hizo internamente otra persona de la empresa, centrado en el interŕes propio de la empresa; 3) algunas noticias del punto 1, que la empresa ha enlazado en su cuenta de Twitter, tweets a su vez archivados en la intranet.

Para hacer una investigación propia, las informaciones 1 y 2 son del máximo interés. Las del 3 son completamente irrelevantes, esa información sirve a unos fines distintos (por ejemplo, que el responsable de redes sociales de la empresa pueda recordar lo que él mismo ha divulgado sobre un tema).

Por eso, documentos y noticias van en un mismo blog del WordPress Multisite. El archivo de redes sociales va en otro blog diferente.

Con la misma argumentación, irían en blogs diferentes algunas características planeadas como comunicación interna en tiempo real o un tablón de anuncios personales.

Tal vez no sea la opción más eficiente (hay formas para excluir una categoría de la búsqueda, por ejemplo; plugins de búsqueda por categoría… es lo que tiene el autodidactismo / Juan Palomo se lo inventa sobre la marcha) pero funciona perfectamente. Y siempre es recomendable empezar a discriminar y estructurar lo más pronto posible.

(Otro día hablaré de los resultados de búsqueda. Mi intranet tiene más de diez mil entradas a mi nombre. Un buen buscador lo es todo.)

WordPress: cómo hacer que las subcategorías adopten la plantilla de la categoría madre

Donde recomiendo utilizar el plugin WP Use Parent Template cuando se tengan plantillas distintas por categorías y se quiera que las subcategorías adopten la plantilla de su respectiva categoría madre.

Desarrollando una intranet básica y casera en WordPress me he encontrado con el siguiente problema.

La intranet contiene secciones muy distintas: una de noticias de prensa que se publican a docena diaria, otra de documentos internos, están previstas secciones de foro de discusión, microblog… Por optimización, y para que la gente perciba que está ante tipos de información distintos, utilizamos plantillas muy distintas en cada caso.

Estas secciones están implementados como categorías de WP. Por tanto, el índice de noticias y el índice de documentos son archivos de categoría, que en principio utilizarán la plantilla category.php del tema. Para darles aspectos diferentes, se crearon nuevas plantillas con los nombres category-noticias.php, category-documentos.php. La jerarquía de plantillas distinguirá entonces entre las dos categorías.

Pero entonces surgió el problema. Las subcategorías bajo Documentos y Noticias (que son las que realmente utilizamos) se muestran con la plantilla genérica category.php. La jerarquía de plantillas no contempla jerarquía de categorías.

Mi primera solución fue crear category-subcategoria.php para todas y cada una de las subcategorías. Cada archivo contenía una mera referencia a la plantilla de la categoría madre:

<?php get_template_part( ‘category’ , ‘noticias’ ); ?>

Como cabe suponer, los archivos PHP en el tema se multiplicaron como conejos en Australia.

La solución actual, después de dar decenas de vueltas (imposible encontrarlo en Google) es un simple plugin: WP Use Parent Template, que hace exactamente lo que dice el título. ¡Ningún fallo por ahora!

Why Publishers Don’t Like Apps

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Technology Review piensa que la fiebre de las apps de prensa para móviles y tabletas ha sido una moda pasajera, cara y fallida. Y lo más interesante es que lo piensa porque no hay la suficiente demanda, porque los usuarios no se han dejado influenciar por el hype y han seguido prefiriendo la web abierta, enlazada, sin jardines vallados. ¿Tendrá razón?

But the real problem with apps was more profound. When people read news and features on electronic media, they expect stories to possess the linky-ness of the Web, but stories in apps didn’t really link. The apps were, in the jargon of information technology, “walled gardens,” and although sometimes beautiful, they were small, stifling gardens. For readers, none of that beauty overcame the weirdness and frustration of reading digital media closed off from other digital media.

vía Why Publishers Don’t Like Apps – Technology Review.