Hacker film: Porco Rosso

Porco RossoHace mucho tiempo que pienso que toda la buena fantasía debe cruzar el umbral del ridículo por lo menos una vez. Porco Rosso (Hayao Miyazaki, 1992) es una película ridícula, y esa ridiculez la torna desconcertante y difícil de interpretar: dos cualidades que deberían ser definitorias de cualquier historia que haga hincapié en lo imaginativo y lo fantástico.

La desconcertante ridiculez de Porco Rosso oculta, hace intencionadamente difícil tomarse en serio la enorme riqueza de alusiones e interpretaciones, el abrumadoramente original complejo de símbolos, que encierra. Un cerdo en hidroavión rememorando su trauma bélico, piratas que se ruborizan al hablar con una mujer huyendo de las fuerzas aéreas del ejército del fascio, la juventud del siglo en paralelo a la juventud de los pioneros tecnológicos hasta que cae el martillo de la guerra, no una guerra cualquiera sino la I Guerra Mundial con todo lo que acarrea.

Pero hoy quería llamar la atención sobre un solo detalle, una analogía que nunca antes se me había ocurrido. Cuando Fio, de 17 años, pide la oportunidad de diseñar el avión reconstruido que Porco necesita, y él se niega, ella aduce en su defensa que él mismo había empezado a volar en solitario a los 17; y el mecánico jefe, abuelo de ella, comenta haber desmontado su primer motor a los 12 años.

Porco Rosso es una película de hackers. Personajes cuyo impulso es crear e inventar, usando una tecnología apenas explorada (más joven que ellos mismos), salvaje y personalmente modificable, una tecnología que pueden retorcer para convertirla en una expresión. Pioneros ferozmente libertarios, empujados por su energía, su entusiasmo y su juvenil abandono. Hasta que llega el mundo, les promete tomarles en serio para asimilarles, y les arranca su expresión, les conduce a la guerra. A lo cual sigue un clásico conflicto romántico: idealismo y marginación frente a realismo e integración. Ser un cerdo o ser un fascista. Y algunos deciden ser cerdos, renegar, y vivir en los espacios cada vez más escasos que su tecnología automantenida les permite habitar sin intromisiones externas. El mito hacker primigenio.

Jonh Cleese sobre la creatividad

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De acuerdo con John Cleese (enlazado en Libro de Notas), los 5 requisitos para la creatividad son espacio, tiempo, tiempo, confianza y John Cleese. Intercalado con chistes de bombillas pronunciados en perfecto inglés de la Reina por un hombre con mejor expresión de primer ministro que cualquier otro primer ministro en la Historia de su país. O de cualquiera.